El día 7 de marzo de2013, la comunidad de Korhogo participamos de un encuentro formativo sobre el discernimiento espiritual, organizado por la Unión Religiosa de la diócesis.
En espíritu de oración y discernimiento, la animadora nos invitó a tomar conciencia de lo que pasa en nuestro interior para elegir. Tomar conciencia cómo comencé el día, me desperté contenta o triste. ¿En qué estado me encuentro en este momento? Al parecer tranquilo/la. Los acontecimientos interiores y exteriores influyen en todo lo que me pasa, estos me trabajan.
Ejemplo Ignacio, nació en Loyola, España en 1941, joven militar vanidoso, que después de un combate de 6 horas en el que sufrió una grave herida en una pierna, tuvo que resistir la operación a sangre fría, porque en la época no había anestesia, estando convaleciente en su cama se aburría y pidió le llevaran libros para leer y distraerse; leyó de caballería y vidas de santos, pero cayó en sus manos uno que le cambio la vida “la imitación de Cristo”, interiorizó y escuchó con atención la voz interior y todo lo que pasaba en su interior… al final dijo “tengo que ser santo”.
Él nos mostró cómo descubrir en nosotros/as el BUEN ESPIRITU y el MAL ESPIRITU, es decir tenemos DOS SITUACIONES a elegir:
BUEN ESPIRITU: Éste va contra el mal espíritu, te molesta para hacerte cambiar de dirección, “despierta tu conciencia”, mira que vas mal, ¿no te enteras?, nos empuja hacia adelante, nos da fuerza, valor, confianza, paciencia, nos ayuda a saltar los obstáculos y amar en situaciones duras, es decir continuar por el camino de Espíritu de Dios que es el creador de la VIDA, que construye la unidad y la fraternidad, nos invita a la conversión, el reconocimiento de nuestros pecados y nos abre a la misericordia de Dios.
MAL ESPIRITU: Te dice así vas bien, continua, aquí la conciencia se duerme y se dice así mismo “todo el mundo lo hace…”. Te anima a dar marcha atrás y te va alejando de Dios cada vez más. Nada te gusta, caes en un mutismo y mala conciencia. Al final, va tu vida a la deriva y el mal espíritu procura cada día hacerte cambiar, te pone pretextos de buenas razones, busca desanimarte,”tu no llegaras jamás”.
Una vida a la deriva, comete pecados graves y queda tranquilo, vida fácil, como el ciclista que va tranquilamente por la ruta que lleva a la muerte. Te dice “no te pares, es bastante fácil, todo el mundo hace lo mismo, no te preguntes nada”. Aquí el mal espíritu va contento, porque logró desanimarnos e inquietarnos por el pasado, el presente y el futuro, y hasta dudar del perdón y del amor de Dios, sembró la división.
Los dos ESPIRITUS, están dentro de nosotros, por eso algunas veces no sabemos lo que nos pasa. Cuando nuestra vida espiritual se empobrece es porque no estamos atentas a lo que pasa en nosotras/os, pero todos tenemos algo de los dos un poco confundidos, por eso, como personas consagradas, el discernimiento es muy importante para descubrir los caminos del Espíritu.
Consciente de esas realidades en nosotras no debemos dejar entrar cualquier cosa en nuestra corazón. Preguntar a los deseos que quieren entrar: “¿vienes de la parte del buen espíritu o del mal espíritu?” <<Sea el portero/a de tu corazón. >> Esto nos pide vigilancia para discernir el camino de vida o de muerte.
VIDA DE PROGRESO: cada día procuro convertirme, crecer en el amor a Dios y a los hermanos, vivir el día a día con responsabilidad.
Aporte de Hta. Marie Claude






